Es curioso pero a la vez interesante pararse a
pensar como desde el origen de los tiempos fueron practicadas técnicas de
pintura corporal encaminadas a embellecer el cuerpo (tanto del hombre como de
la mujer). Así, como costumbre casi ritual, que proporcionaba más belleza aún a
la piel humana hemos llegado a nuestros días. Es ahora cuando la fotografía
erótica vive un auge a través de técnicas que no distan tanto de las de antaño,
pero con un resultado mucho más directo. Partiendo siempre del hecho que lo
erótico, lo insinuante, no entiende de fronteras.
Es la propia historia la que revela como esta
manera plástica, ha estado en constante evolución perfeccionando técnicas, utensilios y materias
que actualizaban y hacían mas adecuados a sus tiempos los resultados que ahora
podemos contemplar sobre la fotografia erótica
Técnicas de embellecimiento han guardado en su
creación y desarrollo un punto de erotismo que reclamaban hacia sí la atención
de sus congéneres, utilizando siempre
formas de expresión delicadas y sugerentes y huyendo de la utilización
explícita de los puntos erógenos.
En la actualidad continúa siendo una línea muy fina
la que nos permite disfrutar del verdadero placer de erotismo como
manifestación del ser humano.
Pareciera que no ha servido de nada la evolución de
la especie a lo largo de miles de años.
Hoy como ayer, (el hombre y la
mujer, cada uno a su modo) continúan
aplicándose en dar forma a su expresión más sublime, que no es otra que su más íntima expresión
erótica.
En nuestro estido hemos desarrollado una
técnica de pintura corporal que sigue la senda del erotismo al ser aplicada en
un cuerpo de mujer.
Estos ejemplos que ilustran el post, no es sino una
pequeña muestra del camino que hoy, desde el desarrollo tecnológico y los
nuevos hábitos sociales, podemos explorar para llegar a consumar en cada forma,
en cada expresión, en cada momento, la captura fugaz de eso tan etéreo y sublime
que llamamos erotismo.




