viernes, 3 de abril de 2015

Fotografos y escorts, una empatia necesaria.

A lo largo de estos apuntes referentes a la fotografía erótica y de las modelos escorts de Barcelona, han sido muchos los aspectos que hemos destacado sobre este trabajo; una labor delicada, expresiva de formas femeninas y sobre todo apasionante.

No nos toca a nosotros jamás enjuiciar el trabajo de las bellas acompañantes de lujo que se ponen en nuestras manos para obtener unas instantáneas que sean lo suficientemente atractivas como para ser el gran reclamo para aquellos que pretendan de sus servicios. Una gran responsabilidad, sin duda alguna.

Por ello,  sí debemos por una parte ponerlos en el lugar de ellas, de su sentido de posar, para qué son las fotografías en cuestión y de ahí intentar demostrar con nuestra labor que se puede crear una simbiosis, una empatía entre el profesional de la fotografía y la escort de lujo.

No es un secreto en este sector, que muchas de ellas prefieren ponerse en manos de mujeres en lugar de hombres, algo paradójico si tenemos en cuenta el destino final de las fotos. Pero es que para estas chicas que buscan algo muy personal, muy delicado y muy sensual, no es lo mismo desnudarse frente a una cámara, y saber que su cuerpo será inmortalizado, que hacerlo frente a un  hombre o mujer que requiera de sus servicios.

Por lo general, acuden a las sesiones algo nerviosas, más si es la primera vez que trabajan con el profesional. Por el contrario, si ya se trata de una segunda sesión, la cuestión es distinta, y el principal motivo es que ya depositaron una confianza que no se ha visto alterada. 

Este es el primer paso para que el resultado del book de las escorts de lujo, pueda ser un éxito como fotografías eróticas, insinuantes, repletas de sensaciones sexys, y que destaquen de manera especial entre tanta competencia como existe cada día en este sector.



Pero si es la primera vez, ¿cual es la manera de que se suelten y a la vez sean naturales tras la cámara?. Aquí debemos jugar siempre con esa parte más psicológica que fotográfica, es decir, conducir al la modelo al terreno donde podremos sacar más provecho de sus formas, no es más que una tarea de ir hablando a la chica, y sobre todo explorando las posibilidades a base de disparos que sólo servirán para ir rompiendo el hielo y que sea la cámara quien vaya descubriendo lo que será la sesión real.

Ni que decir tiene que hablamos de un tono siempre muy amable, respetuoso, sugerente, halagando aquellas partes que destacan de la chica, pero con la suficiente profesionalidad como para que no haya jamás malos entendidos. 

Quizá sea en uno de los primeros cambios de ropa donde nos podremos permitir estas licencias, que con el paso del tiempo serán del todo bien recibidas por la escort.

Así, hablar de su pelo, de su sonrisa, de sus gestos, no incide directamente sobre zonas más delicadas que sí puedan de alguna manera incomodar. 

Siempre de menos a más.

Por este motivo a veces es conveniente comenzar con cambios donde la ropa que la cubra, sea también una especie de "protección mental", para ir poco a poco haciéndola sentir más cómoda, y así conseguir que vaya disfrutando de la sesión. Por lo general, estas imágenes que intentan demostrar su elegancia, sencillez pero a la vez personalidad como acompañante de lujo, se suelen realizar al final, sin embargo en ocasiones, casi es mejor empezar con ellas.



Una vez realizadas el conjunto de fotos más insinuantes, es su decisión el querer mostrar más de sí misma. Nos estamos refiriendo al pecho, pubis, culo, etc. 

Como siempre decimos existe una ligera línea que puede pasar de lo sexy a lo vulgar, pero para ello existen mil y un recursos que lo evitará.



















Conseguir que sea ella misma quien se enamore de sus fotos, siempre es una misión difícil, pero si va viendo un poco el resultado, siempre será más sencillo que en cada cambio se nos muestre más suelta, lo que facilitará nuestro trabajo enormemente.


Carla Mila