martes, 29 de julio de 2014

La lencería; la gran aliada del erotismo



Tanto para la fotografía, como para la vida real, no hay nada más erótico que una bonita lencería.

Es desde luego, esa sutil compañera que deja acariciar los cuerpos, no sólo para vestirlos en la intimidad, sino para ser el gran reclamo erótico que acompaña la belleza del cuerpo de la mujer.

Si ya de por si, en la vida real, supone una gran aliada para las mujeres, para sentirse más bellas y cómodas, cobra un doble sentido si además le sumamos que es una gran aliada de su conquista.

Sin ella, el desnudo por el desnudo, sería brusco, sórdido, casi insultante.
Con ella, precede a lo prohibido, sugiere, deja entrever, enamora, conquista...





A lo largo de los años la lencería ha ocupado un papel muy destacado en el mundo de la mujer.
Desde los comienzos de su utilidad como ropa que protegía al vestido y no al cuerpo, la lencería ha recorrido un largo camino hasta convertirse en lo que es hoy. Hasta tener el significado que en nuestros días conocemos.

Antaño, se basaban en sobre vestidos, sin más utilidad que la mencionada.


Desde luego, y por lo que podemos observar nada menos erótico que la "lencería de primeros de siglo". La mujer no era participe de su propio sentido del erotismo, ni tampoco por las ideas de la época quería serlo.

Mostrar o insinuar sus cuerpos con ropas que no fueran las correctas, no era propio de mujeres decentes, incluso los bañadores tapaban casi todo el cuerpo femenino.

Sin embargo alguna si se atrevió a lucirla, como vemos en esta foto de los años treinta. Verdaderas joyas del erotismo del momento.



Como vemos, todo un atrevimiento por parte de la modelo para la moral de la época.

Instantáneas de este tipo siempre han corrido de mano en mano, o mejor dicho de vista en vista, ya que hay que tener en cuenta que este tipo de contenido estaba totalmente prohibido considerándose obsceno y atentado contra la moral.

Pero poco a poco la mujer fue consciente de que la lencería si podía tener un papel eminentemente práctico. Moldear su figura....y los fabricantes no tardaron mucho en darse cuenta que ellas reivindicaban algo más que pololos.

Hay una foto que marca el antes y el después, mejor dicho la imagen de una afamada película.


Y también esa conocida frase de que para lucir hay que sufrir. 

Fue todo un despertar, y el corpiño de "Lo que el Viento se llevó" aún no ha desaparecido en su concepción, si lógicamente el modelo.

Además de estrechar más la cintura, tenía la virtud de realzar el pecho. Algo que ya empezada a mostrar el cuerpo de la mujer más erótico e insinuante.

Como decimos toda una industria vio en el sector la gallina de los huevos de oro.



Revistas, catálogos para su venta por correo, fueron los comienzos de la llamada lencería fina.
Algo que ya no tenía nada que ver con la de apenas unas décadas. 
Las mujeres compraban, los hombres empezaron a regalar, y hasta hoy siempre ha sido un sin cesar de novedades.

Fue cuando la lencería ya cumplía el papel de hacer que la mujer se sintiera coqueta en su interior, debajo de la ropa, cuando la fotografía erótica vio en ella la gran aliada que supone.



Hoy por hoy no se concibe una fotografía con un fin comercial en el cuerpo de la mujer. 

Las escorts no dudan en lucir en sus fotos la lencería más preciada, mientras que a la vez la visten con orgullo para sus clientes.

Una acompañante de lujo lo será más aun si su lencería es de mejor calidad y de un diseño moderno y vanguardista.  



Carla Mila