Los días que estamos realizando reportajes fotográficos en Madrid, son compartidos con acompañantes de lujo que viven y trabajan en la ciudad.
En definitiva las pretensiones de sus books eróticos no son tan distintos de los de las escorts de
Barcelona, pero si es cierto que existen algunas diferencias en cuanto al tipo de cliente que solicitan sus servicios.
Por ello, mientras realizábamos sesiones con ellas, nos comentaban más o menos como es su trabajo en la gran urbe.
A diferencia de la capital de Cataluña, en Madrid el turismo es mucho menor en cuanto al tipo de hombres que desean su agradable compañía, y además no es tan internacional como el que se mueve por los hoteles más emblemáticos de Barcelona.
La noche de Madrid es especial. Se podría decir que es una ciudad que nunca duerme, con lo que ya de por sí, el simple hecho de reunir a dos o tres chicas para una sesión es complicado. El trabajo de una acompañante de Madrid es imprevisible, con lo que podemos encontrarnos siempre con la sorpresa de que a la hora citada, ellas no estén lo suficientemente descansadas para posar frente a nuestros objetivos.
El turismo de "negocios" disfruta de la noche madrileña, pero siempre suelen solicitar la compañía de escorts a alta horas de la madrugada y sin parecer tener límite.
Parece que la escapada a la capital, sigue siendo entre muchos españoles, una especie de plantearse la "dolce vita" aunque sea por una noche.
Ellas mismas nos comentan que su trabajo es siempre un poco loco, y lo que puede ser el servicio de una hora puede extenderse en una fiesta por los locales de Madrid más de moda, y por supuesto con el final en la habitación del cliente.
Esto, que desde luego puede ocurrir también en Barcelona, es más habitual en Madrid, donde es más práctico convocar para nuestras sesiones más eróticas a la chicas a ultima hora de la tarde, siempre sin poder perdernos a nuestros aliados rayos de sol
En definitiva las pretensiones de sus books eróticos no son tan distintos de los de las escorts de
Barcelona, pero si es cierto que existen algunas diferencias en cuanto al tipo de cliente que solicitan sus servicios.
Por ello, mientras realizábamos sesiones con ellas, nos comentaban más o menos como es su trabajo en la gran urbe.
A diferencia de la capital de Cataluña, en Madrid el turismo es mucho menor en cuanto al tipo de hombres que desean su agradable compañía, y además no es tan internacional como el que se mueve por los hoteles más emblemáticos de Barcelona.
La noche de Madrid es especial. Se podría decir que es una ciudad que nunca duerme, con lo que ya de por sí, el simple hecho de reunir a dos o tres chicas para una sesión es complicado. El trabajo de una acompañante de Madrid es imprevisible, con lo que podemos encontrarnos siempre con la sorpresa de que a la hora citada, ellas no estén lo suficientemente descansadas para posar frente a nuestros objetivos.
El turismo de "negocios" disfruta de la noche madrileña, pero siempre suelen solicitar la compañía de escorts a alta horas de la madrugada y sin parecer tener límite.
Parece que la escapada a la capital, sigue siendo entre muchos españoles, una especie de plantearse la "dolce vita" aunque sea por una noche.
Ellas mismas nos comentan que su trabajo es siempre un poco loco, y lo que puede ser el servicio de una hora puede extenderse en una fiesta por los locales de Madrid más de moda, y por supuesto con el final en la habitación del cliente.
Esto, que desde luego puede ocurrir también en Barcelona, es más habitual en Madrid, donde es más práctico convocar para nuestras sesiones más eróticas a la chicas a ultima hora de la tarde, siempre sin poder perdernos a nuestros aliados rayos de sol
Carla Mila


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